El trabajo de un tramitador procesal implica realizar la gestión integral de los procedimientos, utilizando las herramientas y recursos tecnológicos adecuados. Esto implica la elaboración de diversos tipos de documentos, como actas, diligencias, notificaciones, entre otros, que le sean asignados.
Además, se encargan de realizar copias de documentos y su incorporación a los expedientes correspondientes, garantizando así un adecuado registro y seguimiento de la tramitación.